14-300x224De acuerdo a las estadísticas la tercera parte de la pérdida de visión en los niños menores de 10 años se debe a traumas oculares.
Un accidente o trauma ocular puede lesionar o comprometer el ojo pero también sus anexos como los párpados, las pestañas, cejas, y glándulas que protegen la zona.
Los traumas oculares más frecuentes se producen durante la realización de juegos o actividades deportivas al aire libre, pero también por el contacto con sustancias químicas en el hogar, jardín infantil y/ o colegio.
Según explica la doctora Marlene Vogel, oftalmóloga, ante cualquier trauma ocular, lo primero que se debe hacer es evaluar cuidadosamente al niño y actuar de inmediato en el lugar donde se produjo el accidente, incluso antes de considerar llevarlo a un centro asistencial o ser evaluado por un especialista.
Químicos
En el caso de que el niño haya sufrido algún contacto de sus ojos con algún producto químico (cloro, detergentes, pintura, insecticidas, perfumes, etc.), debe humedecerse de inmediato con agua de la llave y lavar repetidas veces, hasta eliminar todo resto del químico, antes de trasladarlo a la urgencia. Si fuera necesario, se puede colocar la zona afectada directo bajo el chorro de agua potable. Según explica la doctora, los agentes químicos producen quemaduras en los ojos y en algunos casos, dependiendo de su concentración y cantidad pueden incluso penetrar y dañar irreparablemente la vista, por eso es tan importante los primeros auxilios.
Cuerpos Extraños
Otro trauma ocular típico en los niños, es la existencia de cuerpos extraños. La especialista de Puerta del Sol al respecto, señala que si el niño presenta fotofobia (le molesta la luz), tiene lagrimeo constante y no puede mover los párpados, es probable que tenga una herida o un cuerpo extraño en la córnea o lente externo del ojo, y esto requiere ser evaluado a la brevedad. “Si la pupila está deformada, significa que la herida rompió el ojo. Si tiene la sospecha que el ojo está abierto, no lo comprima, coloque un parche muy suelto para cubrirlo pero no lo presione, pues agravará la situación. Si el niño tiene un cuerpo extraño “enterrado” en el ojo no lo retire por ningún motivo, ya que puede ser el “tapón” que está manteniendo el ojo cerrado”, aclara.
Golpes
Cuando el niño recibe un golpe y los objetos son grandes, suelen impactar los huesos de la órbita y no se daña el ojo. En cambio, si recibe un golpe de objetos pequeños y a gran velocidad no son amortiguados por la órbita y hay riesgo de daño severo del ojo, por ejemplo: pelotas de tenis, piedras, lápices, entre otros. “Si usted toca la piel del niño y “cruje” como las envolturas plásticas que tienen globos pequeños, significa que tiene una fractura de la órbita y el aire está pasando de la nariz a la órbita. Lo mismo, si un ojo está más abajo que el otro. Esto puede requerir una radiografía o escáner para descartar problemas mayores y poder asegurar que está todo bien”, aclara la doctora Vogel.
Finalmente señala que para prevenir los traumas oculares, lo primordial es evitar que los niños corran con objetos puntiagudos en sus manos (lápices, palos, etc.), mantener los productos químicos en lugares que no estén al alcance de los niños, en especial los insecticidas y aerosoles, y enseñarles el riesgo y consecuencias, que puede generar el tirar objetos a otras personas.

Fuente: Puerta de Sol